Reconocer el valor de la innovación a través de la medición de los resultados en salud, mantener la fortaleza del actual modelo europeo de protección de la propiedad intelectual e industrial y convertir a Europa en una potencia mundial en investigación clínica a través de un marco que favorezca el desarrollo de los ensayos clínicos y la colaboración público-privada. Estos son, a juicio de la industria farmacéutica europea, los tres puntos esenciales para “construir un futuro más saludable para Europa”.
Estas claves forman parte de un Manifiesto hecho público por la Federación Europea de la Industria Farmacéutica (EFPIA), en la que está integrada Farmaindustria, con el fin de destacar las prioridades del sector cuando faltan poco más de siete meses para los próximos comicios europeos. El documento se fundamenta sobre tres grandes conceptos: “Salud para todos”, “Excelencia europea” y “Juntos somos más fuertes”.
En el primer caso, el Manifiesto destaca cómo, gracias en gran parte a la I+D biomédica liderada por la industria farmacéutica en colaboración con los sistemas de salud, y también a los progresos en materia de prevención, diagnóstico y tratamiento, se han registrado grandes avances en las últimas décadas en la lucha contra las enfermedades, que se traducen en que los ciudadanos de la Unión Europea hoy vivan 30 años más que hace un siglo.
Sin embargo, aunque enfermedades como la hepatitis C pueden ya curarse, otras dolencias como las patologías cardiovasculares se pueden controlar con los nuevos fármacos y la mortalidad por cáncer ha caído en un 20% en las últimas dos décadas, “la lucha contra las enfermedades sigue activa”. “Cáncer sigue siendo una palabra aterradora, aún no existe ningún tratamiento para el Alzheimer y nos enfrentamos a la amenaza de la resistencia antimicrobiana que podría devolvernos a tiempos pasados”, señala el Manifiesto.
El documento defiende asimismo la validez de las vacunas como “método más efectivo para prevenir enfermedades transmisibles” y hace suyas las advertencias de la Organización Mundial de la Salud en el sentido de que las reticencias ante la vacunación constituyen “un problema global complejo que requiere un seguimiento continuo”.
Ante este panorama, la industria farmacéutica sigue comprometida con el descubrimiento, desarrollo y suministro de nuevos medicamentos, cada vez más precisos y eficaces. “Las técnicas de investigación están evolucionando y hay muchas expectativas prometedoras en el horizonte, desde las posibilidades que brindan la medicina personalizada, las terapias génicas y celulares hasta el potencial que ofrece aprovechar el big data biomédico”.
Así, la industria farmacéutica considera que ha llegado el momento de impulsar la evolución hacia sistemas sanitarios centrados en el paciente y en los resultados, de modo que permitan a los gobiernos reconocer y premiar la innovación basándose en el valor (clínico, económico y social) que aporta a los pacientes y la sociedad.
Asimismo, el sector aboga por mejorar el acceso de los pacientes a la innovación configurando un futuro sistema de evaluación clínica europeo que acelere el proceso a través de la armonización de los requerimientos de datos clínicos y la eliminación de la duplicidad en evaluaciones, así como reconocer el doble papel de la prevención y la innovación para abordar las amenazas urgentes en salud pública, fomentando una coalición para reforzar la cobertura de la vacunación.