Los dentistas alertan de la práctica que vienen realizando determinadas clínicas en las que se vela únicamente por el lucro económico de las empresas propietarias, anteponiendo la obtención del beneficio a la salud y estado del paciente, hasta el punto de haberse convertido en un problema de salud pública. Asimismo, la necesidad de mantener márgenes elevados de facturación ha desembocado en la práctica generalizada de prescribir siempre el tratamiento más caro para el paciente, que no siempre es el más adecuado a su estado de salud. La utilización de publicidad de carácter ilícito y engañoso para atraer pacientes —con vulneración de la normativa en materia de consumidores y usuario y la normativa básica de carácter sanitario— está en la base de dichas prácticas y necesita, en consecuencia, una regulación que ponga fin a la desprotección del paciente.
En materia de intrusismo profesional, los colegios viven realidades distintas. Los odontólogos y los fisioterapeutas son los más afectados por este problema que, en el caso de estos últimos, se encuentran con una frecuencia mucho mayor. José Antonio Marín Urrialde, decano del CPFCM, resaltó que los colegios tienen que protegerse entre ellos, para conseguir que el intrusismo “no se generalice y quede impune”.