Esta es la conclusión principal de la ponencia formativa “Evidencia científica de las aplicaciones de los ácidos grasos Omega-3 en psiquiatría”, celebrada en el marco de la reunión de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), con la colaboración de Laboratorios IE4 LAB y Ferrer.
Irene Artigas Alomà, directora médica de IE4 LAB, destacó que sólo el 40% de los pacientes con depresión responden al tratamiento con fármacos con una remisión total de los síntomas, frente a un 60% que no lo hace. Sin embargo, en los últimos años se ha demostrado que, al tratarse de una patología inflamatoria que produce daño oxidativo, el consumo de ácidos grasos omega 3 mejora esas cifras, como complemento al tratamiento de base con antidepresivos.
“Cada vez hay más evidencia científica de que los ácidos grasos omega-3 pueden reforzar la eficacia del tratamiento antidepresivo, así como ayudar a una posible reducción en las recaídas y abandonos de tratamiento”, coincide el doctor Javier Correas Lauffer, jefe del servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario del Henares y psiquiatra asociado de la ASEPP. Los ácidos grasos omega-3 se han empleado ampliamente en otros campos terapéuticos, pero en psiquiatría hay mucho camino por recorrer. Por este motivo, “las evidencias científicas sobre sus resultados todavía son débiles y es necesaria más investigación”, declaró el doctor. Laura Ferrando Bundío, presidenta de ASEPP, destacó la necesidad de apostar por estos complementos, ya que “pueden aportar muchos beneficios al cuidado de la salud mental”.
Para conseguir productos de calidad, en primer lugar, hay que extraer y refinar el aceite de pescado para reducir a límites indetectables los componentes indeseados tales como dioxinas, metales pesados y AG Saturados, de esta manera se obtienen productos con altas dosis y concentraciones de EPA/DHA, resumió José Luis Lirio, director de Ferrer Hospital, al término de la ponencia. .